Patricia Rodríguez, frente a uno de los típicos ‘pubs’ irlandeses, The Temple Bar.
Patricia Rodríguez Moya (Valladolid, 1983) decidió viajar a Dublín el pasado mes de octubre para perfeccionar su inglés antes de emprender una nueva etapa profesional en España en el campo de la docencia. A la espera de que «suene el teléfono y tenga que hacer las maletas», Rodríguez disfruta del estilo de vida dublinés junto a sus dos compañeros de piso, también españoles, como lo demuestra su instantánea en The Temple Bar uno de los lugares de «visita obligada» para cualquier turista. Durante su estancia, la joven trata de encontrar empleo en Dublín, una tarea «ardua» tras la crisis económica.
¿Cómo es la vida y el trabajo en Dublín?
Es más bien tranquila, a pesar de ser una ciudad grande no es agobiante y se hace fácil vivir en ella. Se agradece el hecho de que sea una gran ciudad y que es muy accesible, tanto para el turista como para alguien de fuera que reside en ella durante un tiempo. Por ejemplo, hay lugares que se asemejan a Valladolid, como un parque del centro por el que paseo a menudo, Phoenix Park, que es muy parecido a nuestro Campo Grande.
Eligió Dublín para aprender inglés, pero ¿se plantea quedarse o es algo circunstancial?
Estoy pendiente de recibir una llamada para trabajar en España y cuando me avisen tendré que regresar, pero sé que con el tiempo volveré. Además, encontrar trabajo aquí ya no es tan fácil como antes...
Sin embargo, antes Irlanda era un destino muy apetecible porque había mucha demanda laboral. ¿Tanto ha cambiado el panorama ahora debido a la crisis económica?
Y tanto, ahora mismo es muy difícil encontrar trabajo. Con las personas que hablas te dice que hace dos años te pagaban hasta el billete para que la gente viniera a trabajar y ahora si tienen que contratar a alguien, prefieren hacerlo a irlandeses antes que a los extranjeros.
Siempre se habla de Dublín como de una ciudad muy cercana para los españoles, ¿es así en realidad o sólo un estereotipo?
La verdad es que la vida aquí no es muy diferente de la que tenemos en España, o en Valladolid en concreto. En Irlanda también hay mucha cultura de clubs (sonríe) y a la gente le gustan mucho los bares, como en España. Por eso no me ha costado adaptarme a sus costumbres (risas). Además, aunque todavía no me he encontrado con ningún vallisoletano, en esta ciudad hay casi más españoles que dublineses. Y lo digo con conocimiento de causa, vivo con dos españoles.
¿Tuvo miedo la primera vez que salió de España?
Sí he tenido miedo e inseguridades, pero todo pasa y hay que mirar para delante, y mientras las consecuencias no sean graves todo hay que verlo como experiencias que hay que vivir, porque seguro que algo te enseñan.
Saludos a Héctor y Nata!!! También para ti, Patri.