La acogida y la integración al inmigrante en riesgo de exclusión social es la esencia de la Red Incola desde su origen. Nueve instituciones religiosas y el Teléfono de la Esperanza han ido ensamblando los distintos servicios que constituyeron para atender a estas personas y hoy es el día en que entre todas, con la colaboración de 350 voluntarios y cinco personas en plantilla, han creado un programa de atención integral que ha recibido uno de los 12 premios sociales otorgados por Caja España. Junto a otro proyecto de Valladolid, el Centro de Emergencia Social de la Asociación de Ayuda al Drogodependiente (Aclad), el reconocimiento a la labor social de la Red Incola lleva consigo una dotación de 36.000 euros, la de mayor cuantía de entre los galardonados. Aclad recibirá 20.000 euros.
La Red Incola va más allá de la acogida. Es aceptación, ayuda, manutención y apoyo. En la memoria de 2008 figuran 27.421 servicios en total para 2.000 ciudadanos. Las miles de atenciones que ahí se congregan son la suma de todas las prestaciones de las instituciones integrantes. Persiguen un mundo donde las personas inmigrantes «estén integradas en nuestra sociedad», explica Alberto Ares, coordinador de la Red Incola. Desde la primera acogida, cuando el inmigrante es atendido en una entrevista personal para dar a conocer su situación personal, la ‘maquinaria’ se pone en marcha. Se le ofrecen aquellos recursos que respondan a sus necesidades: ropero, duchas, lavandería, alojamiento en tres pisos para familias, o si es mujer sin cargas familiares, una habitación en el albergue de Hogar Vicuña, un punto de encuentro o apoyo psicológico.
Los dispositivos sociales se encuentran dispersos por la ciudad y una vez completado el primer encuentro la derivación es inmediata. «Necesitan acogida, pero significa tener un empleo, formación para sus hijos, como el conocimiento del castellano, pero también hay inmigrantes que llegan muy en precario y necesitan alimentación, ropa o una casa donde vivir», explica. Disponen de tres pisos de acogida para el núcleo familiar, «pero con la precariedad laboral muchas familias no las piden porque no pueden hacer frente a las hipotecas».
aumento con la crisis. La Red Incola ha visto crecer la demanda en un 50% de ropa y alimentación y en mayor porcentaje la de empleo. Los inmigrantes han acudido a su bolsa de empleo y a su intermediación laboral con empresas y particulares. A la vez, las prestaciones de la Red Incola sobreviven a la precariedad gracias a la colaboración de los voluntarios. «Sin ellos no sería viable», reconoce. «Hay que estar cada medio año o al año pendientes si no llega la subvención para pagar a quienes tenemos contratados», reconoce Ares. De ahí que los 36.000 euros de premio ya tienen destino claro: gastos corrientes y ayuda directa a la gente. La cantidad será muy bien acogida.
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