Rubén Domínguez posa en las instalaciones de Crystal Pharma, en el Parque Tecnológico de Boecillo.
Rubén Domínguez, Ignacio Herráez y Javier Gallo comían el pasado miércoles en el restaurante hindú del hotel Taj Mahal en Bombay ajenos a la tragedia que transformaría uno de los resorts más lujosos de la India en un campo de batalla tan sólo cinco horas después. Domínguez (Valladolid, 1973) acudía a Bombay en compañía del responsable de Desarrollo de Negocio de Crystal Pharma (Herráez) y del jefe de Ventas y Marketing (Gallo) para asistir a un congreso de farmacia que nunca se llegó a celebrar. Su sexta visita a la capital hindú de los negocios, con una población de 20 millones de personas, se convirtió en una odisea para lograr regresar sanos y salvos a casa.
«Llegamos a Bombay el mismo miércoles, a medianoche. Por la mañana estuvimos en la estación Victoria, visitamos el Palace, el Taj Mahal, Juhu Beach... De hecho, estuvimos comiendo en el restaurante hindú del Taj Mahal y salimos de ahí a las 16.30 horas. No fue hasta la noche, mientras cenábamos junto a la playa, cuando descubrimos desde el malecón que algo no marchaba bien, porque la policía estaba desalojando a la gente», recuerda Domínguez. Al día siguiente, jueves, pudieron constatar en la CNN India que los ataques iban dirigidos contra los turistas occidentales. «Había mucha policía en las calles, tiendas cerradas y muy poca gente. Incluso temimos no poder regresar, porque se cerró el aeropuerto y peligraba la salida de los vuelos».
«Tuvimos suerte de que los atentados ocurrieron en el sur -la zona turística de Bombay- mientras nosotros estábamos alojados en el norte, cerca del parque ferial donde debería haberse celebrado el congreso. De hecho, tendríamos que haber vuelto hoy (lunes) en un avión de KLM», relata desde su despacho de Crystal Pharma -dedicada a la fabricación y comercialización de principios activos farmacéuticos-, en el Parque Tecnológico de Boecillo. Una suerte que no tuvieron Rafael Deaux y su mujer, Rosa Romero, heridos en los atentados. «De hecho, Deaux es presidente de la Sociedad Farmacéutica», indica Domínguez.
Sin embargo, la expedición vallisoletana logró regresar a España el sábado en un avión de la Fuerzas Aéreas Españolas que tomó tierra en la base de Torrejón de Ardoz. Después de «perder el tiempo tres días», con los consiguientes nervios, Domínguez y otros 17 pasajeros lograron embarcar en un vuelo con destino a París fletado por el gobierno francés. Una vez en la capital del Sena el gobierno español se hizo cargo de ellos.
«Hubo cierta desorganización a la hora de repatriarnos. El Gobierno informó al cónsul en Bombay de que nos recogería un avión, pero a éste sólo pudieron subir 60 personas. Eran las 2.00 de la madrugada y la gente se fue marchando por orden de inscripción, aunque había turistas que sólo tenían lo puesto; pero aún así tuvieron que esperar casi 24 horas más antes de volar, como nosotros», recuerda Domínguez. «De hecho, al llegar a París, la Cruz Roja tuvo que darles unas mantas térmicas, porque iban en camiseta y pantalón corto y en la calle había 3ºC».
El vallisoletano también da su opinión de la actuación de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, quien vivió la tragedia de primera mano. «Creo que la señora Aguirre podría haberse preocupado más por la gente que viajó con ella, al ser la jefa de la delegación. Quizá debió encargarse de organizar la repatriación junto al cónsul, pero perdió la oportunidad de sacar rédito político de la situación».
Otro de los aspectos que sorprendió a Domínguez, en su sexta visita a Bombay, fue que se atentara contra hoteles de occidentales. «Las medidas de seguridad son enormes allí. Todos los hoteles de lujo, como el Marriot el Sheraton o el propio Taj Mahal obligan a los turistas a abrir el maletero y el capó del coche, revisan los bajos para detectar bombas lapa, tienes que pasar por un arco de seguridad antes de acceder...», enumera el vallisoletano.
Además, Domínguez alaba la seguridad de los aeropuertos indios. «Debes pasar muchos controles. El pasaporte tiene que tener todos los sellos, porque si no, vuelta a empezar. Y lo mismo ocurre con los equipajes». Pero aún así, ocurrió la tragedia.
Soy el interesado. Los del periodio el Mundo de Valladolid le han dado un toque sensacionalista a la noticia, han puesto en mi boca palabras que no son ciertas exagerando las cosas para su conveniencia.
Este fantoche sale hoy en El Mundo contando una peli como si fuera la propia Espe. Que ganas de salir en los papeles!