El fiscal solicita 52 años de cárcel para Miguel Carcaño por la violación y el asesinato de Marta del Castillo.
El juez que debía presidir el jurado popular por la muerte y violación de la joven Marta del Castillo ha ordenado que el caso pase a un tribunal profesional, a la vista de la última jurisprudencia del Tribunal Supremo (TS) en este asunto.
Fuentes judiciales informaron ayer de que el magistrado Javier González ha emitido un auto en el que interpreta el caso Marta a la luz de los últimos acuerdos del TS sobre la finalidad perseguida por los presuntos autores del delito.
En el caso de la joven desaparecida el 24 de enero de 2009 en Sevilla, el juez interpreta que la finalidad principal del asesino confeso, Miguel Carcaño, y de su amigo menor de edad Javier G.M. no fue asesinar a Marta, sino violarla.
Dichos escritos de acusación recogen que los dos autores de la violación de la joven le dieron muerte con posterioridad «para impedir que pudieran ser descubiertos los hechos que acababan de llevar a cabo, esto es, las agresiones sexuales», sostiene el magistrado. Apoya este razonamiento en el hecho de que a continuación los acusados limpiaron en el piso de la calle León XIII de Sevilla la «sangre y demás vestigios» de la víctima que «provenían no de la muerte violenta, que lo fue por asfixia, sino de las previas agresiones sexuales».
Concluye el juez que no alberga «ninguna duda acerca de cual era el objetivo principal de los autores» y acuerda reconducir el caso para su enjuiciamiento ante un tribunal profesional de la Audiencia Provincial, como competente sobre los delitos contra la libertad sexual.
Esta decisión se produce cuando el caso Marta ya había llegado a la Audiencia para ser enjuiciado por un jurado, ante el cual la Fiscalía iba a pedir 52 años de cárcel para el asesino confeso por un delito de asesinato y dos de violación: la cometida por él mismo y la que realizó Javier G.M., que será procesado en el Juzgado de Menores.
La reconducción del caso había sido pedida por la abogada de Carcaño y los defensores de Francisco Javier Delgado, hermano del asesino confeso, y su novia María García, acusados de encubrir el crimen.