El Rey Don Juan Carlos defendió la libertad de expresión.
El Rey, que siempre se ha distinguido por una notable eficacia a la hora de mantener separadas sus actividades públicas y privadas, no termina de asimilar que varios miembros de su familia estén permanentemente en boca de ciertos medios de comunicación. El último disgusto del monarca llega motivado por algunos comentarios sobre un supuesto proceso de divorcio entre Jaime de Marichalar y su todavía esposa, la Infanta Elena. Según insistentes rumores, de los que se ha hecho eco buena parte de la prensa, la hija del jefe del Estado habría fundado su solicitud judicial de ruptura del matrimonio en el consumo ocasional de sustancias prohibidas.
Después de que la Casa Real emitiera una nota para desmentir de plano y de manera expresa dichas insinuaciones, actitud que no ha hecho sino avivar la polémica, Don Juan Carlos abordó, de manera indirecta, la cuestión al reclamar a los profesionales del periodismo que ejerzan su tarea desde «la veracidad y la imparcialidad».
El Rey se dirigió en tales términos a los responsables de los medios de comunicación americanos y europeos que participan en Madrid en la 64 Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa, durante una intervención en la que subrayó que «la libertad de expresión es un derecho fundamental de la persona y uno de los grandes logros de las sociedades democráticas, en cuyo desarrollo forma parte y es condición inexcusable». Don Juan Carlos, comentó asimismo que la capacidad para proclamar ideas sin cortapisas es un logro que «ha costado y cuesta enormes sacrificios y no pocas víctimas en distintas regiones del planeta».
Pese a estar tan bien instruido sobre la labor de los periodistas, el monarca no ha sido capaz de llevar tales ideas a la práctica, puesto que, apenas unas horas después de leer su discurso, se supo que la Casa Real no permitirá este año la entrada de informadores para cubrir la recepción ofrecida tradicionalmente en el Palacio Real con motivo del Día de la Fiesta Nacional, el próximo 12 de octubre.
El portavoz de Zarzuela que explicó tal circunstancia argumentó la controvertida decisión «por problemas de espacio».
solo cobertura pública. Según la agenda oficial remitida el viernes por la Casa del Rey, la cobertura del acto será «exclusivamente gráfica y limitada a la línea de saludos» y será ofrecida en régimen de pool por medios públicos -es decir, se distribuirán una serie de comunicados oficiales a las que tendrán acceso todos aquellos que los soliciten-.
Cabe recordar que ya el pasado 17 de enero, con motivo de la recepción anual que Don Juan Carlos ofrece al cuerpo diplomático acreditado en España, Zarzuela negó, por primera vez, la entrada a los periodistas al vino de honor que siguió a los discursos oficiales. El motivo esgrimido entonces era que los destinatarios de la recepción eran los embajadores, no la prensa y, además, que las Cortes estaban disueltas y las elecciones generales convocadas, y que, por ello, la Casa del Rey no consideraba oportuno que se formaran los habituales corrillos de la prensa con el Rey y el presidente Zapatero.
En todo caso, en Zarzuela siempre ha causado cierto malestar que las invitaciones institucionales por parte del Rey acaben derivando en un cruce de declaraciones políticas entre Gobierno y oposición, algo que, pese a obedecer al verdadero interés de los medios, resta protagonismo a una institución tan capital como la Corona.