La cúpula de UPN, con su presidente, Miguel Sanz, al frente, ayer en Pamplona.
Sea por mala conciencia o porque hay disidencias internas en el seno del partido, lo cierto es que la dirección de UPN -la marca electoral del PP en Navarra- defraudó ayer las expectativas y aplazó la toma de una decisión definitiva respecto a su desafío para, mediante un voto positivo a los Presupuestos Generales presentados por el Gobierno socialista, romper de facto su alianza con la formación de Mariano Rajoy.
El presidente de la formación regionalista y del Gobierno de la Comunidad foral, Miguel Sanz, explicó ayer, tras asistir a una esperada sesión ordinaria del Comité Ejecutivo del partido, que la toma de postura se demora hasta el viernes.
Eso sí, en declaraciones a los medios de comunicación, el jefe autonómico aseguró que, antes de ese día, «es posible» que se reúna con el presidente del PP, Mariano Rajoy, quien sabe si para notificarle la ruptura o para reclamar un mayor protagonismo a cambio de mantener la sumisión.
Quizá para no cerrarse esa última puerta, Sanz especificó que él no había elevado ninguna propuesta a la ejecutiva del partido para respaldar las cuentas públicas del año que viene, y reiteró que ni él ni su partido han dicho «nunca» que vayan a romper el pacto con la formación de Génova. «Han sido otros los que lo han dicho», añadió, sin recordar la carta que publicó la pasada semana en la que se lanzaba un abierto desafío a sus jefes de Génova.
Antes incluso de conocer la indefinición de sus aliados, la cúpula del PP se había limitado a recordar lo que resulta más que obvio en torno al amago de crisis. Así, por boca de su vicesecretario de Comunicación, Esteban González Pons, los conservadores reiteraron que, si los dos diputados de UPN se desmarcan del Grupo Popular a la hora de votar en las Cortes el proyecto de Presupuestos, habrán «medido lo que va a suceder después». El valenciano hacía así una clarísima referencia a la subsiguiente ruptura del acuerdo entre ambas formaciones, que sería efectivo en el mismo momento en que se hiciera efectiva la indisciplina. «Cuando yo hago algo sabiendo de antemano qué ocurrirá después, lo hago porque quiero que ocurra ese después», abundó Pons.
En todo caso, los conservadores tampoco están dispuestos a renunciar de antemano a una simbiosis que les ha sido tan provechosa desde 1991 y, al igual que sus todavía aliados navarros, quisieron dejar una puerta abierta al entendimiento al señalar que, «en estos momentos», su postura pasa por «respetar, esperar y ver».
«Como esa situación todavía no se ha producido y las consecuencias son muy serias, creo que lo único que podemos hacer es estar pendientes de UPN que es quien, si da algún paso, tiene que haber calibrado lo que va a suceder después», enfatizó el dirigente popular, antes de insistir en que la formación liderada por Mariano Rajoy no tiene «ninguna queja» respecto a Unión del Pueblo Navarro, sino «agradecimiento».
junto a Ibarretxe. En todo caso, el responsable de Comunicación del Partido Popular subrayó que sería «chocante» que fueran UPN y PNV los dos partidos que respaldasen al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en la votación de los Presupuestos Generales que tendrá lugar en el Pleno de la Cámara Baja.
En todo caso, más allá de la prudencia mutua, lo cierto es que todo apunta a que, salvo sorpresa, los pupilos de Sanz harán efectiva su rebelión. Así lo insinuaba una vez más el secretario general del partido navarro, Alberto Catalán, quien afirmó (antes de la reunión que decidió aplazar cualquier decisión hasta el viernes) que su partido «va a seguir defendiendo siempre los intereses generales de Navarra y de España por encima de cualquier otro tipo de interés partidista».
«Se trata -puntualizó el regionalista- de intentar hacer lo mejor para Navarra y para España, sobre todo en una situación de crisis como la que está viviendo este país, y a la que Navarra no es en absoluto ajena».
Por último, Catalán también dejó entrever que no todos dentro de su formación son partidarios de romper con el PP, puesto que señaló que «las discrepancias y las opiniones caben en UPN, pero lo importante es que se hagan de forma interna y que se evite, en la medida de lo posible, dar a conocerlas».
Las advertencias de Vidal Quadras. El vicepresidente del Parlamento Europeo y ex líder popular catalán, Alejo Vidal Quadras, avisó ayer a Unión del Pueblo Navarro (la marca electoral del PP en la Comunidad foral) que, si se desmarca del Grupo Popular en la votación de los próximos Presupuestos, el acuerdo entre ambos partidos quedaría «roto». «Si tienes un compromiso, se supone que lo has de cumplir», apuntó el eurodiputado catalán, quien remachó que, en caso de que no sea así, el PP «tendría que actuar en consecuencia».
El controvertido político conservador, últimamente algo alejado de las tesis oficiales de la formación de Mariano Rajoy, además consideró «absurda» la posibilidad de que el alcalde madrileño, Alberto Ruiz Gallardón aparezca en algunas quinielas como número uno de la formación de Génova para las próximas elecciones europeas porque, a su juicio, «no se puede estar en todas partes».