El presidente del PP, Mariano Rajoy, y la portavoz 'popular' en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría.
Poco puede sorprender ya que a estas alturas ni Gobierno ni PP intenten siquiera disimular sus insalvables diferencias en política económica, que harán inviable el cacareado pacto de Estado. Muy por encima incluso del diferente rumbo que socialistas y populares pretenden darle al país para abandonar la recesión económica, lo cierto es que el abismo entre ambos responde a estrategias electorales, especialmente de los conservadores, que no están dispuestos a hacerse corresponsables de los muertos del déficit y el paro, cuya responsabilidad compete en exclusiva al actual Ejecutivo.
De ahí que, en la enésima escenificación del desencuentro, que se produjo ayer durante la sesión de control en el Congreso, se obviaran en gran medida las grandes cuestiones de fondo para plantearse la pugna como una mera guerra de excusas que permitan justificar ante la opinión pública una inacción cada vez más incomprensible.
Así, mientras la portavoz del PP en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, insistía en que toda posibilidad de entendimiento pasa por una «rectificación» en profundidad de las políticas del Gobierno, especialmente por lo que respecta a la prevista subida del IVA en dos puntos a partir de julio, la ministra de Economía, Elena Salgado, se defendió atacando lo que considera «despilfarro» de las regiones en las que manda el PP.
Un miércoles más, los discípulos de Rajoy volvieron a ignorar a la vicepresidenta De la Vega y prefirieron interpelar a la vicepresidente segunda, y no precisamente para felicitarla.
Sáenz de Santamaría abrió el fuego con la afirmación de que en el Gabinete «ya sobran dos vicepresidencias», la de la citada De la Vega, a la que consideran completamente inoperante y políticamente muerta, y la de la propia Salgado, puesto que el presidente «ejerce de ministro de Economía» y ha suplantado por completo las funciones de la titular del departamento. «Mejor para la austeridad», añadió la popular en referencia a lo superfluo de las números dos y tres del Ejecutivo.
Al hilo, la portavoz del PP anunció que el próximo martes presentará una iniciativa en la Cámara Baja para dejar sin efecto la subida del IVA, e invitó a Salgado a «votar que sí» y demostrar su voluntad de rectificar.
Como toda réplica, habida cuenta de que la elevación del impuesto es algo que los socialistas no están dispuestos a replantearse, repitió el reproche que el miércoles le hizo al senador Javier Arenas y pidió a los populares que practiquen lo que predican e impulsen la reducción del gasto público en las administraciones en las que gobiernan, especialmente en Madrid, tanto en el Ayuntamiento como en la Comunidad.
Precisamente en la región capitalina se anunció ayer una «campaña de rebelión» contra la subida del IVA capitaneada por la jefa autonómica, Esperanza Aguirre.
La baronesa explicó que la iniciativa incluirá charlas informativas en distintos barros y municipios, así como el despliegue de cientos de mesas para recoger las firmas de los ciudadanos para evitar el alza de la tasa.
La respuesta del PSOE fue tan escueta como contundente. «Si tan en contra está, lo que tiene que hacer es renunciar al 50 por ciento de los ingresos que van a llegar a la autonomía», proclamó el secretario general de los socialistas regionales, Tomás Gómez.
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