El ex Jemad y nuevo director del CNI, Félix Sanz Roldán.
El elegido por el Ejecutivo para hacerse cargo de los servicios de inteligencia es Félix Sanz Roldán, el general que estuvo al mando de las Fuerzas Armadas de 2004 a 2008, con magníficos contactos internacionales y actualmente asesor en temas de Defensa para la Presidencia española de la UE, un militar con especial sintonía con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Pero sobre todo es un líder castrense que goza de la plena confianza del Rey, con quien mantuvo una relación muy fluida durante sus años de Jemad, Jefe del Estado Mayor de la Defensa. Con su nombramiento como director del Centro Nacional de Inteligencia, que tendrá lugar en el Consejo de Ministros de hoy, los militares vuelven a tomar las riendas del espionaje tras un paréntesis de ocho años.
Sanz Roldán es quien ayudó a consolidar la modernización del Ejército, el hombre que dirigió algunos de los despliegues internacionales más importantes, como los de Afganistán y Líbano, y cuando todavía era Jemad Zapatero le apoyó para liderar el comité militar de la OTAN, puesto que no consiguió porque fallaron las negociaciones diplomáticas. Con importantes contactos en el Pentágono tras sus años de destino en Estados Unidos, el general era la persona a la que todos consideraban el candidato más indicado, pero en aquellos momentos las relaciones del Gabinete de Madrid con el de Washington no eran tan fluidas como sería deseable, y el cargo fue finalmente para un italiano.
Nacido en la localidad conquense de Uclés en 1945, Sanz ingresó en la Academia General Militar en 1962 de la que salió en 1966 como teniente del Arma de Artillería. Parte de su formación la realizó en EEUU, con lo que mantiene muy buenas relaciones con altos cargos de este país.
Como comandante, fue destinado como agregado militar adjunto a la Embajada en Washington y, posteriormente, a la Sección de Estructuras y Orgánica de la División de Planes y Organización del Estado Mayor. Previo ascenso a teniente coronel, fue designado para el mando de Grupo de Artillería de Campaña ATP.XII de la Brigada Acorazada, en El Golosos (Madrid) y, posteriormente, representó a la nación ante el mando de la OTAN al ser destinado a la Misión Militar de España ante el Comandante Supremo Aliado de Europa en Mons (Bélgica).
Ascendido a general de Brigada fue designado para ocupar el cargo de subdirector general de Planes y Relaciones Internacionales en la Dirección General de Política de Defensa del Ministerio. En 2004 llegó a teniente general y fue nombrado director de Política de Defensa y luego el ex ministro José Bono le propuso como Jemad en sustitución del almirante Antonio Moreno Barberá, una de las víctimas políticas del accidente del Yakovlev 42.
La actual titular del ramo, Carme Chacón, le relevó del cargo al cambiar a toda la cúpula del Ejército nada más reincorporarse al puesto tras su baja maternal y cuando anunció los cambios en el Congreso ya dijo que esperaba poder contar con el consejo de Sanz Roldán en el futuro puesto que quería encomendarle. Ahora llevaba las relaciones del Gobierno con las autoridades militares de la Unión Europea.
Desde ese cargo mantuvo relación frecuente con el Rey y con Zapatero. La dimisión de Saiz solo se hizo pública cuando Sanz Roldán aceptó hacerse cargo del CNI. Fue una propuesta que tomaron, conjuntamente, el jefe del Ejecutivo y Don Juan Carlos.
Ocho años sin militares. Desde 1977, cuando se creó el Centro Superior de Información de la Defensa (Cesid), posteriormente reformado en el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), han dirigido el espionaje español seis militares y dos civiles.
El último uniformado en coger las riendas de los servicios secretos fue el general Javier Calderón, que estuvo al frente del Cesid entre 1996 y 2001, cuando fue sustituido por Jorge Dezcallar.
El primer servicio de inteligencia de España fue creado en 1935, una experiencia que tuvo una vida muy corta y con una actividad prácticamente nula, ya que la Guerra Civil paralizó su desarrollo.
Tras la muerte del dictador Francisco Franco y a medida que avanzaba la Transición, los servicios de información sufrieron una profunda reforma de la mano del general Manuel Gutiérrez Mellado. Así, entre 1976 y 1977 se fusionaron los dos principales centros -el Seced y el Servicio de Información del Alto Estado Mayor (Siaem)- en el nuevo Centro Superior de Información de la Defensa, que, en julio de 1977, se integró en el Ministerio de Defensa, a merced de los diferentes Gobiernos de la democracia.