El convergente Artur Mas y el ‘president’ José Montilla, antes de aprobar la Ley de Educación catalana.
La diferenciación lingüística a vuelto a poner en pie de guerra al PP. Su presidente, Mariano Rajoy, aseguró ayer que tienen tres meses para decidir si recurren la Ley de Educación catalana, algo que, precisó, pensarán. Sin embargo, espera que el Tribunal Constitucional falle antes de ese plazo sobre el Estatut, del que, insistió, emana la norma aprobada el miércoles en el Parlament.
La llamada LEC salió adelante con el respaldo de PSC, CiU y ERC, así como con el apoyo parcial de ICV-EUiA y el rechazo de los populares y de C’s. La nueva normativa se basa en la autonomía de las escuelas en la construcción de su proyecto educativo y en el control de calidad por parte de la Administración
Rajoy quiso dejar claro que esta ley, según la cual la lengua vehicular de la enseñanza será el catalán, «nace del Estatuto de autonomía que está recurrido ante el TC». Por ello, consideró que «sería bueno» que el alto tribunal «tuviera a bien dar una solución sobre este asunto que no es ciertamente un tema menor».
También quiso recordar que el presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, «ha tomado una decisión que a mí me parece muy correcta, que es consultar a la comunidad educativa y particularmente a los padres». «Porque tener en cuenta la opinión de los progenitores en un asunto como este es muy importante», exclamó.
Por su parte, el presidente del Gobierno mostró su satisfacción porque en Cataluña hay una «paz ciudadana bastante amplia» en torno a la lengua tras la aprobación de la norma.
Sin embargo, José Luis Rodríguez Zapatero admitió que esto no quiere decir que «no haya algún exceso que se pueda cometer y que hay que corregir». Dicha normativa establece que el catalán es la única lengua vehicular de la enseñanza y no respeta la tercera hora en castellano que fijaba la legislación del Gabinete central. En este sentido, el mandatario apuntó que «quien piense que defender el catalán es intentar arrinconar al castellano se equivoca porque la fuerza de nuestra lengua común es imparable».
Tras analizar «comunidades fuera de nuestras fronteras en las que coexistan dos lenguas con fuerza», Zapatero aseguró que la conclusión que saca es que «la situación en Cataluña es bastante razonable. Hay una paz ciudadana amplia en torno a esto, por tanto, no quebrantemos esa sintonía por intereses políticos», insistió.
Por el contrario, la líder de Unión Progreso y Democracia, (UPyD), Rosa Díez, matizó que la LEC «mutila» los derechos de los ciudadanos y acusó al Ejecutivo socialista de haberla «alentado».