Zapatero, junto a los ministros de Industria y Trabajo y los representantes de CCOO y UGT
El Gobierno se comprometió ayer con las federaciones del Metal de CCOO y UGT a vincular las ayudas a las empresas del sector del automóvil con que éstas mantengan sus plantillas y no presenten expedientes de regulación de empleo (ERE) que supongan la extinción de contratos, según informaron los sindicatos.
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, acompañado de los ministros de Trabajo y de Industria, Celestino Corbacho y Miguel Sebastián, analizó el futuro del sector con los secretarios generales de las federaciones del Metal de CCOO (FM) y de UGT (MCA), Felipe López y Manuel Fernández Lito, respectivamente.
Según informaron López y fuentes de MCA-UGT, la reunión duró una hora y media y en ella consiguieron varios compromisos de Zapatero. Además de que las ayudas irán vinculadas a que no se presenten ERE, las centrales lograron que se les convoque «de forma inmediata» en la mesa que articule dichas ayudas, precisó López. Para ello se creará una mesa específica, distinta de los observatorios que se han organizado en el proceso de diálogo social con el Gobierno.
El sindicalista también destacó la coincidencia de las partes en que el sector de la automoción ha de ser considerado como «estratégico y, por tanto, debe ser preferente» en la recepción de las distintas medidas económicas aprobadas por el Gobierno para reactivar la economía.
MCA-UGT también resaltó de la reunión el hecho de que el Ejecutivo es favorable a que las financieras automovilísticas puedan participar en las subastas de compras de activos, de tal forma que obtengan liquidez para seguir dando créditos a los compradores. Al respecto, denunciaron que, actualmente, seis de cada 10 préstamos que se solicitan para la compra de un automóvil son rechazados.
Otra de las peticiones que formalizaron los sindicatos es que se «potencie» el uso generalizado del contrato de relevo de las plantillas.
condiciones. Entretanto, en Estados Unidos, las tres automotrices más grandes del país, Ford, General Motors y Chrysler, presentaron ayer al Congreso sus planes de saneamiento, requisito necesario para optar a importantes créditos con los que afrontar la crisis. El programa de ayuda estatal supone una segunda oportunidad para los grandes fabricantes del país, que en su momento habían solicitado sin éxito que se les concediese dinero público.
Ford ha planteado una inversión de 14.000 millones de dólares en alta tecnología en los próximos siete años, mientras que Chrysler solicitó un préstamo puente.