El ministro de Industria, Miguel Sebastián
El déficit tarifario, es decir, la diferencia entre los ingresos y los costes del sistema eléctrico -que en la actualidad asciende a 14.000 millones de euros- pende como una espada de Damocles sobre las cabezas de los consumidores, que habrán de terminar pagando, de un modo u otro, una buena parte de esta deuda histórica. Ayer, tras conocerse que el Ministerio de Industria contempla aplicar en 2009 una subida del 8% en el recibo de la luz, incremento que será fraccionado en dos tramos, uno del 5% y otro del 3%, el titular de este departamento, Miguel Sebastián, aseguró que no se producirá tal encarecimiento si no se alcanza antes un acuerdo con las compañías del sector para resolver el mencionado débito, pacto que precisamente se está negociando durante estos días. Sus palabras fueron interpretadas como una forma de presionar a las empresas energéticas, que a su vez insisten en no asumir dichos números rojos.
Durante la presentación del Observatorio de Precios del Comercio Minorista, Sebastián subrayó que esta advertencia «va totalmente en serio», al tiempo que aseveró que, de producirse una subida, ésta no será de la cuantía que reflejan algunos medios de comunicación, si bien rehusó concretar cifra alguna.
El máximo responsable de Industria insistió en que la solución tiene que pasar por que las compañías eléctricas hagan su aportación, «como lo hacen los consumidores y lo hará también el Presupuesto del Estado».
«Cuando haya un acuerdo para eliminar ese déficit tarifario tendremos una propuesta para la subida de la luz, que será razonada y razonable y, desde luego, no será de la magnitud que publican algunos medios», afirmó el ministro.
Sebastián apuntó que la revisión de los precios dependerá de que haya un entendimiento para saldar la deuda y aseveró que, «si no hay acuerdo, no habrá subida de la luz, porque no van a ser los consumidores los únicos que resuelvan el déficit».
«Las cosas se arreglan muchas veces en una noche», ironizó el titular de Industria tras ser preguntado por el poco margen de tiempo que queda para que se pueda revisar la tarifa de cara aplicar una subida el 1 de enero de 2009.
El dirigente ministerial defiende desde hace meses que la solución se basará en la reducción de los costes que se pagan mediante la tarifa y que en ese ajuste deberán contribuir todos: los consumidores, las empresas y la Administración. Los ciudadanos aportarán mediante las subidas que se acuerden en los recibos de la luz, en tanto que la Administración lo haría asumiendo vía Presupuestos Generales algunos conceptos recogidos en los precios, entre los que se han mencionado las primas a las energías renovables.
En cuanto al papel de las eléctricas, podría pasar por que se hagan cargo de parte del montante del déficit, algo con lo que estas empresas no están de acuerdo.
A comienzos de noviembre, la Comisión Nacional de la Energía (CNE) recomendó una subida de precios del 31% en enero, cifra que el propio Sebastián calificó entonces como una «barbaridad».