Ayer vimos el por qué los dos equipos están donde están en la clasificación. Y es que en este juego son imperdonables los errores en ataque que tuvo el Nástic en los 10 primeros minutos de juego con dos clarísimas ocasiones, primero de Powell y después de Bargas, que solos delante de Jaime con el balón controlado fallaron estrepitosamente rematando fuera en ambas ocasiones.
Mientras el Valladolid, digo Óscar, con cuatro ocasiones claras hizo tres goles y en la cuarta se le fue fuera rozando el palo izquierdo demostrando la gran calidad que tiene este jugador, que además de creador y pasador es un extraordinario finalizador tanto por arriba como por abajo porque los tres goles fueron, no sé si de una belleza máxima, pero sí de una calidad y una inteligencia suprema. El primero tras el saque de un corner por la izquierda de Nauzet con un movimiento de engaño perfecto para buscar el balón arriba donde ya no tenía oposición. El segundo tras un buen pase de Jofre entrando otra vez al espacio, que con su movimiento le había dejado Javi Guerra para con un amago magistral tirar al portero y marcar a puerta vacía. Y el tercero, ante la salida de Rubén Pérez de elevarle la pelota por encima para un hat-trick en 45 minutos. Con 3-0 la segunda parte fue muy cómoda para el Valladolid, pues el resultado, el cambio de Óscar y la posesión del balón, enfriaron un poco el partido que con el paso de los minutos fue transcurriendo prácticamente solo con ocasiones para el Valladolid, ante un Nástic entregado que se pudo llevar una goleada de escándalo como le pasó en el partido que jugó en Zorrilla en Copa del Rey. Javi Guerra hizo el cuarto, y Nafti, Nauzet, Víctor Pérez y Marquitos pudieron haber aumentado la goleada.
La clasificación por arriba está bastante clarificada, yo creo que salvo sopresas entre los siete primeros se van a jugar los dos puestos de ascenso directo y los cuatro de promoción. Y si fuera así el que se despiste un poco más de la cuenta se quedará fuera. Nosotros manteniendo la regularidad que tenemos debemos aspirar a uno de los dos puestos que dan derecho al ascenso directo para así evitar circunstancias que nos pudieran dejar fuera como ocurrió la temporada pasada.