Onésimo Sánchez y Alberto Marcos Rey regresarán el próximo miércoles a Zorrilla. Lo harán en la tercera eliminatoria de la Copa del Rey y defendiendo los intereses del Huesca, rival que le tocó ayer en suerte al Real Valladolid en el sorteo celebrado en la Federación Española. Con la presencia de ambos, el morbo está asegurado en una nueva eliminatoria entre conjuntos de Segunda A a partido único. El ganador se clasificará para los 1/16 de final, donde ya entrarán los equipos de Primera, además de 5 Segunda A y 7 Segunda B y/o Tercera.
El conjunto blanquivioleta, que se deshizo el miércoles de forma brillante de Las Palmas, sabía que esta tercera eliminatoria le iba a emparejar con un Segunda A, por lo que en el seno del club se deseaba evitar un desplazamiento e incluso a alguno de los posibles rivales, casos de Betis o Xerez. Y así fue. «Contaremos con el apoyo de la afición y evitaremos realizar un desplazamiento, algo que siempre es importante para que los jugadores estén más descansados», señalaba Antonio Gómez en la página web oficial del club.
Pero, por encima del nombre o entidad del rival, está el hecho de que el entrenador del Huesca es el pucelano Onésimo Sánchez y que uno de sus flamantes fichajes para la presente campaña es Alberto Marcos Rey, ex capitán del Real Valladolid y jugador que más partidos ha disputado con la elástica blanquivioleta.
Los dos darán un toque especial a un encuentro que se disputará el próximo miércoles, a las 20.00 horas, en el José Zorrilla.
El Huesca, que en la segunda ronda apeó en los penaltis al Girona (1-1 en el Estadio Montilivi), es un conjunto que genera respeto al actual técnico blanquivioleta: «Será difícil, seguro. A Onésimo le gusta que sus equipos sean ordenados y que jueguen bien al fútbol».
Onésimo.
El técnico de la Pilarica, después de su paso por el Promesas y de su intento de salvar la categoría del primer equipo la temporada pasada, tenía un compromiso con Carlos Suárez para volver a dirigir al filial pucelano, pero una llamada del Huesca, conjunto al que ascendió a Segunda A, le hizo hacer las maletas dirección Aragón. Y allí aterrizó a finales de julio el buque insignia del Real Valladolid en las últimas temporadas. Marcos aseguró que perdía dinero por fichar por el Huesca pero que creía en el proyecto azulgrana. El miércoles, ambos regresarán a la que ha sido y es su casa.