héctor rodríguez / valladolid
En momentos de aflicción, como los que vive el Real Valladolid, se suele decir que siempre hay una luz al final del túnel. Por eso, y si tenemos en cuenta que si hay un equipo con brillo en el fútbol español ése es el Real Madrid, podemos esperar que las estrellas blancas guíen el camino de los vallisoletanos hacia la remontada.
La dinámica de uno y otro equipo en el campeonato liguero, olvidándonos por un momento de la eliminación blanca en la Liga de Campeones, convierte este encuentro en una utopía para los vallisoletanos y en una lucha desigual en la que, si impera la lógica, es casi imposible que los locales obtengan algo positivo.
Por fortuna para el Real Valladolid el fútbol está por encima de la lógica y cualquier cosa es posible, incluso que el mazazo anímico del resultado europeo pueda más que la angustia por la permanencia que se vive en el Estadio José Zorrilla.
Una reacción. Eso sí, los vallisoletanos tienen que poner también algo de su parte y demostrar que una semana cargada de tensión ha servido para remover las conciencias de los jugadores, cumpliendo así la intención última de Marcos con sus explosivas declaraciones del pasado lunes.
Si lo consigue, y cambia definitivamente el miedo y la apatía por ambición y lucha, la plantilla habría dado el primer paso para obrar el milagro que supondría hundir al transatlántico blanco, ya que el resto del trabajo tendría que venir de la mano de una fortuna que parece haber dado la espalda a los castellanos.
Con diez jornadas consecutivas sin ganar en las que sólo se han logrado cuatro empates; es decir, cuatro puntos de 30 posibles, el Real Valladolid parece empeñado en una carrera enloquecida hacia el descenso. Ahora, queda ver si el equipo está dispuesto a frenar su caída e iniciar una remontada que no está encontrando en la figura de Onésimo la reacción esperada.
Todos los protagonistas han coincidido en que los problemas no tienen que ver con el entrenador, ni con el anterior ni con el actual, por lo que el punto de mira se ha situado directamente sobre los jugadores.
Con todos los focos apuntando sobre Zorrilla y el mundo futbolístico pendiente de lo que ocurra en el césped vallisoletano, las virtudes y las carencias de los blanquivioleta quedarán retratadas en todo su esplendor porque, a pesar de las diferencias, éste también es un partido de la liga del Real Valladolid y los tres puntos valen lo mismo que contra el Xerez.