Dicen que el Real Madrid pagó 96 millones de euros al Manchester United para fichar a Cristiano Ronaldo el pasado verano. También dicen que el presupuesto del Real Valladolid para toda esta temporada es de 24 millones de euros. Por eso, y como las matemáticas seguro que no engañan, resulta que con el dinero que se han gastado los blancos por el astro portugués los vallisoletanos podrían garantizar su futuro durante cuatro años. 24x4=96. Exacto.
Esta es la diferencia real entre los dos equipos que se van a enfrentar el domingo en Zorrilla y la dimensión de una competición desigual en la que los grandes cada vez están más lejos de los pequeños, por mucho que aparezcan en la misma clasificación.
Los 300 millones de euros que se ha gastado el Real Madrid en fichajes no se pueden comparar con los 6 del Real Valladolid, los 24 millones del presupuesto blanquivioleta son las sobras de los 420 millones del blanco, los 75.000 espectadores del Bernabéu podrían llenar tres veces Zorrilla, y la histórica cifra de los 19.000 abonados vallisoletanos de esta temporada apenas cubren los primeros pasos de los 85.000 madridistas, sin entrar siquiera en valorar sus millones de simpatizantes.
Once contra once.
Todas estas cifras, tan abrumadoras como reales, desaparecen sin embargo en el momento en que el árbitro señale el inicio del partido, cuando los números se equilibran entre los dos equipos.
El Real Valladolid ya ha conseguido que el Real Madrid no gane en sus dos últimas visitas a Zorrilla, con un empate y una victoria, y el camino abierto esta misma temporada por el Alcorcón y el Olympique de Lyon tienen que servir de ejemplo para que los de Onésimo crean en la posibilidad de dar la sorpresa.
Ahora sólo queda comprobar si la eliminación del conjunto "merengue" en la Liga de Campeones destroza el ánimo de los hombres de Pellegrini o si éstos querrán que el Real Valladolid pague los platos rotos. De esta diferencia, además del propio juego vallisoletano, dependerá que la modestia se pueda imponer a la opulencia.