«No hemos sido nosotros mismos. Nuestra identidad, personalidad como grupo y equipo, tiene que ser muy clara, y hoy -por ayer- hemos ido a ráfagas, y eso es lo del principio de temporada». Así de claro fue el técnico del Blancos de Rueda, Porfirio Fisac, tras la derrota de su equipo en Pisuerga. No le gustaron muchas cosas y las dejó claras: «Llevábamos una solidez en los últimos 4 meses, pero hemos tenido muchos despistes. Sin encontrarnos con un gran Barça, nosotros hemos estado muy temerosos».
Por eso, aseguró que su labor es la de reconducir la situación, hacer que sus hombres vuelvan a creer en él: «Quizá los jugadores no han comprendido los cambios, no han entendido lo que les pedía, no ha habido feeling y no hemos sacado todo el provecho». Con todo, a pesar de las dudas que le generó el primer cuarto -«con lo que les conozco, es determinante para saber cómo vamos a estar después»-, tuvieron opciones de meterse de lleno en el encuentro en el último cuarto: «Ha habido dos opciones para acercarnos. Un triple y un tapón debajo del aro. Podía haber vida después de todo el partido, pero no hemos sido capaces. Desde el principio nos ha faltado ese puedo…».
Fisac reconoció que lo peor fue el arranque -«la falta de exigencia o de concentración ha hecho que los porcentajes de tiro hayan sido horribles»- y que el encuentro, en global, le sirve para conocer «que tenemos dos formas de jugar. Quiero a los jugadores coherentes en todo y ése es el camino que debemos encontrar».
En ese sentido, aseguró que hay hombres que aún necesitan que su entrenador esté encima de ellos: «Todos deben darse cuenta de que no somos estrellas. Ahora hay que buscar ese feeling con el entrenador, todavía necesitan el cuidado de ese padre, que soy yo. En algunos casos lo he perdido. El halago debilita, y les habéis halagado tanto -con razón- que ahora necesito volver a enseñarles».
Y del Barcelona, poco: «Tiene un potencial importante, físico de mentalidad y de calidad. No han necesitado poner el acelerador».