Mejor que nunca. El Blancos de Rueda fue un huracán otra vez. Sigue creciendo como equipo y ganando a rivales directos, ayer al Alicante. Su filosofía de humildad, trabajo defensivo y grupo sin estrellas está dando resultados. La apuesta era arriesgada hace unos meses. Ahora ya nadie se atreve a decir que fue equivocada a pesar de los problemas que está ocasionando el retraso en la nacionalización de Lamont Barnes.
Ayer no se vistió Grunfeld y nadie le echó de menos. Es lo bueno de tener una plantilla en la que nadie es imprescindible. O no. Por primera vez jugaron juntos Dumas y Chase y el equipo mejoró de forma exponencial. Cada uno aporta cosas diferentes y se complementan. Ellos dos son la cabeza de un equipo en racha ganadora. El motor es Van Lacke que ayer volvió a cuajar un excepcional partido con 17 puntos y 26 de valoración. Y las ruedas la forman Barnes y Battle, siempre brillantes en defensa y correctos en ataque. También fundamentales en este ciclo de cuatro victorias en las últimas cinco jornadas.
Fisac pudo contar al final con Chase y Barnes, éste último incluso salió de titular para intentar frenar los muchos centímetros del Alicante, con Andriuskevicius y el debutante Sow. El senegalés se fue al banco con dos personales en apenas minuto y medio y Barnes y Battle pudieron estar más cómodos. Pero como siempre fue el juego exterior del Blancos de Rueda el que llevaría la voz cantante en ataque, y el que permitió las primeras ventajas. Un Dumas en racha anotó 10 puntos en el primer cuarto y llevó en volandas a su equipo, haciendo olvidar a Chase. El 22-15 del primer acto hacía presagiar un partido sencillo como el anterior ante Bilbao.
Además, el segundo cuarto fue un calco de aquel partido y el Blancos de Rueda llegó a ponerse hasta con 15 puntos de ventaja (46-31) gracias sobre todo a su brillante acierto ofensivo. En esta ocasión fue Brian Chase, que reapareció tras su lesión y hizo lo que mejor sabe: anotar. Sus 10 puntos, con dos triples, mantuvieron en alza al Blancos de Rueda sobre un Alicante que hacía aguas en defensa. Los puntos de Pedro Llompart antes del descanso permitieron a los visitantes mantenerse en el partido (48-38).
Los vallisoletanos perdieron fuerza en el tercer cuarto con la mejoría defensiva del Alicante, que frenó la anotación de los hombres exteriores locales. Battle fue entonces el único que encestó con fluidez. Aunque los alicantinos recortaron la diferencia con un parcial de 2-9 con Urtasun, Avdalovic y Katelynas como protagonistas. Al último cuarto se entraba con 62-55 y con muchas dudas, que se disiparon en un abrir y cerrar de ojos.
El huracán del Blancos de Rueda volvió a aparecer en un momento crítico. Un parcial espectacular de 15-2 en cinco minutos sentenciaba el choque al alcanzarse la máxima diferencia (77-5). Tres triples consecutivos de Chase, Diego García y Van Lacke pusieron la puntilla a un Alicante que se rindió ante la evidencia.
Ficha técnica:
81- Blancos de Rueda Valladolid (22+26+14+19): Dumas (14), Van Lacke (17), Diego García (8), Battle (7), Barnes (6) -cinco inicial-, Báez (4), López (8), Chase (17), Baldo (-) y Ortega (-).
64- Meridiano Alicante (15+23+18+9): Avdalovic (4), Urtasun (13), Stojic (10), Katelynas (16), Sow (-) -cinco inicial-, Andriuskevicius (4), Hill (6), Llompart (9), Rejón (2) y Cazorla..
Árbitros: Mitjana, Conde y Martínez Díez. Eliminaron por cinco faltas personales a Andriuskevicius (min.35), del Alicante.
Incidencias: Encuentro correspondiente a la décimo octava jornada de Liga ACB, disputado en el pabellón Pisuerga ante 5.750 espectadores.