El Real Valladolid sumó ayer tres puntos ante el colista con un partidazo de Óscar. Lo que parecía un partido con trampa se tornó tras 20 minutos de dominio del Nástic en una exhibición de juego cuando el dórsal 10 blanquivioleta cogió la batuta de un Real Valladolid que volvió a demostrar por qué está en puestos de ascenso.
El encuentro tuvo cuatro actos bien definidos. En el primero, el equipo de Tarragona desaprovechó dos claras ocasiones de gol mientras se desperezaban los hombres de Djukic, que calcó el once que jugó ante el Alcoyano. El ambiente frío y con poco público en el estadio favoreció que el Nástic de D"Alessandro presionase muy arriba e impidiese al Valladolid desplegar su fútbol. Hasta el propio Óscar, que más tarde se convertiría en el hombre del partido con el primer triplete de su carrera, parecía que no tenía su tarde. En este tramo del choque fueron los tarraconenses quienes llegaron a tener dos mano a mano frente a Jaime. La extraña lesión del incisivo Powell dejó al Nástic sin pólvora.
Fue en el minuto 21 cuando Óscar empezó a destapar el tarro de las esencias y demostró todo su repertorio. Primero se transformó en un nueve, en puro ariete, y marcó un gol fácil de cabeza. En el 36 aprovechó un error del exbético Arzu para colarse desde atrás hasta la cocina y rematar a placer ante el impotente Rubén Pérez, que tampoco pudo hacer nada en el último minuto de la primera parte, cuando otra vez el inspiradísimo Óscar rompió el fuera de juego y dibujó un globo que acabó en la red. Tres goles y partido resuelto, pese al titubeo inicial.
Pruebas y ocasiones. Tras el inicio de la segunda parte, Djukic decidió ponerse el abrigo y probar cosas diferentes. En el 59 cambió a Óscar, que se llevó la ovación de su vida por parte de los 7.900 asistentes, y sacó a Bueno. El Real Valladolid volvió a relajarse en este primer tramo de la segunda parte, aunque esta vez el marcador ayudaba. Las entradas de Rubio por Nafti y Marquitos por Jofre dieron otra vez profundidad a los blanquivioleta, que tuvieron varias ocasiones para lograr un tanteo más abultado. Fue Guerra en el minuto 80 el que aprovechó el exquisito juego de Marquitos en ese momento y anotó su segundo gol en casa en esta temporada tras un rechace del portero.
Hubo ocasiones para lograr la "manita" pero, al final, el resultado no se movió y el Real Valladolid consiguió una victoria solvente que le mantiene en puestos de ascenso y a tres puntos del Dépor, que sumó su séptima victoria consecutiva. El próximo sábado, que siga la racha en Córdoba.